Método Ferrerós, el método a medida para entender y educar a tus hijos

¿Qué podemos hacer los padres? ¿Cuál es nuestro punto de partida?
Lo primero que nos hemos de plantear es por qué queremos cambiar las cosas en casa. No es porque no deseemos la felicidad de los niños, sino porque un barco sin capitán no funciona. Y una familia sin normas, tampoco.
Nuestros hijos pelean continuamente por el mando a distancia, y ya no sabemos cómo solucionarlo. ¿Qué podemos hacer?
Ejercer el control del mando a distancia, significa, en cierta manera, ejercer el «poder» familiar. La pelea por el dominio del mando es la lucha por quién hace záping y, en realidad, por quién decide lo que hay que ver. Este hecho refleja muy bien la idiosincrasia de las familias. Las más clásicas son aquellas en las que el padre controla este elemento de poder. Existen otras opciones más modernas en las que se turnan el padre y la madre e incluso algunas en las que los hijos lo dominan de tal manera que los padres han de pedir permiso para ver las noticias o el fútbol. Éste sería un síntoma de que hemos perdido los papeles. El primer paso para retomar las riendas familiares pasa por reconocer esta situación y buscar soluciones conjuntas, como un equipo: el equipo educativo de LOS PADRES. En última instancia, la decisión es de los adultos, somos los padres los que decidimos los que decidimos lo que ven nuestros hijos, cómo y cuándo lo ven.
¿Podemos establecer unas instrucciones de uso para la tele?
Sí, y las podríamos resumir en estas ocho:
    1. Limita el consumo por horarios y normas.
    2. Vigila los anuncios: la mayoría no son para niños.
    3. No los dejes solos ante la pantalla.
    4. Controla el mando a distancia.
    5. Decide lo que hay que ver.
    6. Utilízala para enseñar.
    7. Conviértela en un instrumento interactivo.
    8. Apágala cuando sea necesario.
¿Por qué los niños prefieren sentarse ante el televisor, antes que ponerse a jugar?
¿No será porque no les quedan muchas alternativas? O, quizá, porque es lo único que pueden hacer, ya que nadie les hace caso, y es una manera, además, de que se queden «quietecitos». Puede ser también porque los niños de la clase hablan de una determinada teleserie y no quieren quedarse al margen. Éstos son los casos que nos han de llamar la atención.
¿Cómo podemos utilizar la tele para educar a nuestros hijos, si tienen edades diferentes?
Para todas las edades, os ofrecemos una serie de pautas generales para hacer de la televisión un instrumento educativo y aprovechar sus beneficios de manera práctica y pedagógica:
  • Ayúdalos a elegir los contenidos que les pueden interesar
  • Crea criterios para filtrar la información que les llega
  • Enséñales a apagar la tele
  • Establece una rutina diaria en la que la tele no les robe su tiempo de ocio
  • Compartid la televisión en familia o con amigos
  • Sólo una tele por familia
     
 
 
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